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Casetes VHS en el mostrador de un mercado de África occidental al caer la tarde.
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Grabó una película encima de los casetes que no vendió

A un comerciante de Lagos le quedó un lote de casetes VHS sin salida. En vez de rematarlos grabó encima una película, y de ahí salió la segunda industria de cine más prolífica del mundo.

Redacción El Emprendedor · 20 de julio de 2026 · 6 min de lectura

En la foto: Casetes VHS en el mostrador de un mercado de África occidental al caer la tarde. · Ilustración fotográfica generada con IA

Kenneth Nnebue vendía electrónicos en Lagos. En 1992 le quedó en las manos un lote de casetes VHS en blanco que no lograba mover. Para un comerciante, eso es plata muerta: mercancía comprada que nadie quiere.

Nnebue no los remató. Hizo algo que no estaba en el manual de nadie: grabó encima una película. La rodó con lo que tenía, la copió en esos mismos casetes y la mandó a los mercados donde ya vendía sus equipos: Idumota en Lagos, Onitsha, Aba. Se llamó Living in Bondage.

La película se vendió. No en salas de cine, porque no las había: se vendió en los mismos puestos donde la gente compraba pilas y radios. Y detrás de ella vino otra, y otra. Esa forma de producir y distribuir —barata, rápida, directa al puesto de mercado— es la que el mundo terminó llamando Nollywood.

Qué hizo distinto

Nnebue no consiguió un crédito ni buscó un socio con capital. Miró lo que ya tenía atascado en la bodega y le cambió el uso. El casete dejó de ser el producto y pasó a ser el envase de otro producto.

Tampoco inventó un canal de distribución: usó el que ya conocía. Sus clientes de electrónicos fueron sus primeros distribuidores de cine. No tuvo que explicarle su negocio a nadie nuevo.

El inventario que no se mueve no es un problema de ventas. Casi siempre es un problema de para qué lo está usando.

Cómo se copia esto en Barranquilla

Empiece por lo que ya tiene quieto: material sobrante, un local subutilizado, una máquina que trabaja media jornada, una base de clientes que le compra una sola cosa. La pregunta no es cómo vender más de lo mismo, sino qué otra cosa puede salir de ahí.

Y véndalo por donde ya lo conocen. El canal más barato del mundo es el cliente que ya le compró una vez.

De dónde salió esta información

  • Living in Bondage — Onookome Okome, Routledge
  • Nollywood: The Video Phenomenon in Nigeria — Pierre Barrot
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