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Masa extendida a mano sobre bandeja de acero.
Desde CeroConstruye · Apenas arrancaIndia

Siete mujeres, ochenta rupias prestadas y una azotea

En 1959, siete vecinas de Mumbai se juntaron a hacer papadum en una terraza con capital prestado. La cooperativa que fundaron sigue siendo de las mujeres que amasan.

Redacción El Emprendedor · 20 de julio de 2026 · 5 min de lectura

En la foto: Masa extendida a mano sobre bandeja de acero. · Ilustración fotográfica generada con IA

El 15 de marzo de 1959, en el barrio de Girgaum, en Mumbai, siete mujeres se subieron a la azotea de un edificio a hacer papadum: un pan delgado y crocante que se come en toda la India. El capital con el que arrancaron fueron 80 rupias que les prestaron.

No montaron una fábrica. Montaron un acuerdo: la que amasa es dueña. Cada mujer que entra a trabajar entra como socia, no como empleada, y se reparte lo que la cooperativa gana. Esa regla no ha cambiado.

Por qué funcionó

Escogieron un producto que ya sabían hacer y que alguien ya estaba comprando. No hubo que educar a un mercado ni convencer a nadie de un producto nuevo: el papadum ya se vendía. Lo que ofrecieron fue hacerlo bien y de forma constante.

Y resolvieron desde el primer día la pregunta que quiebra a la mayoría de las sociedades: quién es dueño de qué. Cuando eso está claro al principio, el crecimiento no rompe al grupo.

Cómo se copia esto en Barranquilla

Si va a arrancar con otras personas, escriba el acuerdo antes de la primera venta, no después de la primera ganancia. Quién pone qué, quién decide qué y cómo se reparte. Eso vale más que el capital inicial.

Y empiece con lo que ya sabe hacer con las manos. El negocio que arranca enseñando un oficio nuevo arranca con dos problemas en vez de uno.

De dónde salió esta información

  • Shri Mahila Griha Udyog Lijjat Papad — documentos de la cooperativa
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